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Cata y maridaje de vinos

Maridaje de vinos y postres

La clave de un buen maridaje reside en que el vino escogido debe resaltar las características de los platos. En el caso de combinar vinos con postres, cabe tener en cuenta la cantidad de azúcar del vino, su grado de acidez y su intensidad en relación al postre, para que los sabores se complementen. ¿Cómo? He aquí algunos tips para combinar vinos y postres.

 

Tips generales para maridar vinos y postres

Grado de intensidad de sabores. Los sabores deben ir compensados a la hora de combinar vinos con postres. Así, postres de gran intensidad de sabores requerirán de vinos intensos para que armonicen.

El grado de acidez del vino. Los vinos de acidez elevada suelen maridar bien con postres entre cuyos ingredientes figuren frutas con una acidez natural que combine con el vino.

Grado de dulzor del vino. No se debe facilitar una competencia entre el dulzor del vino y el del postre, sino que los niveles de azúcares del vino deben ser adecuados con respecto al postre para complementarlo.

 

Maridajes de vinos y chocolates

El porcentaje de cacao del chocolate influye en el dulzor del mismo y, a su vez, en el maridaje con los vinos.


Chocolates con un alto grado en cacao, amargos, o postres elaborados con estos chocolates, como pasteles, combinan bien con vinos tintos a base de cabernet sauvignon o de merlot así como ciertos tempranillos que contengan notas de frutos rojos pasificados.

Chocolates con un 50% de cacao combinan bien con tintos dulces añejados como oportos, y en el caso de chocolates de leche (menos del 40% de cacao) también se podrían elegir vinos a base de pinot noir.

Chocolates blancos, que están elaborados con manteca de cacao leche y azúcar y resultan más dulces y cremosos, maridan mejor con vinos dulces naturales a base de moscatel, por ejemplo.

 

Maridaje de vinos y postres cremosos

Los postres cremosos combinan bien con cavas brut o vinos espumosos secos o semisecos.

En el caso de postres con crema pastelera (tartas, tartaletas, etc), también pueden funcionar vinos rosados semisecos. Y para helados cremosos, los vinos dulces naturales a base de monastrell (como el generoso Fondillón de la D.O. Alicante, por ejemplo,) también son una buena opción.   

 

Maridaje de vinos y postres con frutas

La fruta es un postre en sí y, a su vez, ingredientes de muchos postres. Ante la variedad de frutas existentes, la clave del maridaje radica en el equilibrio entre los aromas de las frutas y los aromas de los vinos.

Así, si bien con las frutas los vinos dulces pueden combinar en general, con frutas del tipo de los melocotones, los albaricoques, etc. maridan mejor moscateles jóvenes, mientras que con frutas cítricas buscaremos vinos dulces con elevadas notas cítricas. A su vez, en el caso de frutos rojos o negro (frambuesas, fresas, moras, etc), buscaremos vinos con coloraciones rojizas, violáceas y notas a frutos del bosque y ciertos vinos de hielo.

Para tartaletas de frutas también pueden funcionar los vinos espumosos (que a la vez combinan con los postres con crema). Y para las  frutas escarchadas o desecadas  los vinos generosos andaluces son una buena opción, sobre toso a base de Pedro Ximénez para pasas, higos secos, etc. Y los orejones maridan también bien con moscatles envejecidos.

 

Maridaje de vinos y postres con frutos secos

Los frutos secos, por su contenido en aceites, combinan bien con vinos que tengan gran potencia de sabor, y en este sentido, los vinos generosos andaluces ofrecen de nuevo una considerable variedad entre finos, amontillados y olorosos tanto dulces como secos.

Postres que contengan praliné, pasta compuesta tradicionalmente de una mezcla de almendra o avellana, y empleada en repostería como relleno incluso para bombones de chocolate, a su vez, maridan bien con vinos de hielo.