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Comida rápida o fast food: orígenes, evolución, ventajas y desventajas

La comida callejera está presente desde la Antigüedad, pero el concepto “fast food” o comida rápida nace en el siglo XX, y los movimientos contrarios al mismo llegan en el siglo XXI. Pero, ¿cuáles son las ventajas y desventajas de la comida rápida? ¿Toda la comida rápida es comida basura?

 

Orígenes de la comida rápida o fast food

Partiendo de la gastronomía de su cultura, Oriente Medio, la India o Roma ya contaban con puestos callejeros de venta de comida preparada, donde respectivamente servían falafel, cocas de aceitunas o pakora (especie de buñuelo de verduras con harina de garbanzo), por ejemplo.

Pero es en el siglo XX cuando aparecen los primeros locales de comida para llevar, en Berlín o Filadelfia, aunque el primero que se popularizó, bajo el eslogan “menos trabajo para mamá” fue en Nueva York en 1912, donde se vendía la comida a través de una ventanilla. En torno a 1940 empiezan aparecer los drive-through o locales en los que la comida se sirve sin necesidad de salir del coche.

Sin embargo, la comida rápida no sólo gira en torno a puestos callejeros, locales o restaurantes, sino que desembarca en las casas a partir de mediados del siglo XX. Es en 1954  cuando se populariza la comida instantánea (o TV dinner), basada en una preparación culinaria que queda lista en poco tiempo en horno o microondas.

A partir de aquí se expande el concepto de comida rápida o fast food bajo las ventajas que este ofrece.

 

Ventajas de la comida rápida o fast food

El propio nombre “comida rápida” nace de la principal ventaja de este concepto gastronómico: el ahorro de tiempo. No sólo ahorra cocinar, como sucede con todo tipo de restaurante, sino que el producto que ofrece es de preparación rápida, llega rápido a las mesas y se puede comer con rapidez y facilidad, incluso a menudo sin cubiertos. De ahí que productos característicos de la comida rápida sean hamburguesas, hot-dogs, sándwiches, pizzas, kebabs, etc.

Por otra parte, la comida rápida es saciante, y se caracteriza por unos precios muy asequibles. Además, por su textura jugosa y sus sabores, agrada a los niños y se convierte en un producto familiar y de ocio juvenil. Si a todo ello sumamos el hecho de que permite la posibilidad de llevársela y consumirla en un lugar de elección del comensal  o de hacerla llegar al domicilio, se incrementa mucho su popularidad.

 

Desventajas de la comida rápida o fast-food: la comida basura o comida chatarra

A partir de 1990 aparecen los movimientos que denuncian la composición nutritiva de la comida rápida o fast food. Ésta a menudo se caracteriza por el alto contenido en azúcares, grasas saturadas, aditivos culinarios, sal y condimentos que estimulan el apetito y aumentan la sed, lo cual lleva a consumir más comida y bebida. Es aquí cuando se acuñan los términos comida basura o comida chatarra para referirse a la comida rápida o fast food.

Y es que, efectivamente, la comida rápida consumida habitualmente con los menús completos que ofrecen los locales o restaurantes a menudo tiene un contenido calórico muy alto. Por ejemplo, una cheesburger o hamburguesa con queso de cualquier menú de un local de comida rápida aporta unas 350Kcal. Si la hamburguesa es completa, oscila entre la 500 y 600Kcal. Si hablamos de un par de porciones de pizza (de una pizza de ocho porciones), son unas 350Kcal. Y si añadimos una ración mediana de patatas fritas, son 250Kcal más. Todo ello sin contar el refresco y el helado de postre. Es por ello que, por ejemplo, en San Francisco existe una normativa que prohíbe obsequiar con juguetes por la compra de menús infantiles desequilibrados que superen las 600 Kcal, proporcionen más del 35% del total energético de grasas, superen determinados límites de sodio o no incluyan una ración de frutas o vegetales.

Y es que el consumo habitual de menús de comida rápida favorece enfermedades cardiovasculares, obesidad y enfermedades derivadas de la misma (ver aquí). Es por todo ello que a principios del siglo XXI surgen movimientos opuestos a la comida rápida o fast food, entre ellos el conocido como Slow Food (ver aquí).

 

No toda la comida rápida tiene por qué ser comida basura

El auge de la comida rápida también ha generado “restaurantes gourmet” especializados en hamburguesas, pizzas… Y es que, no toda la comida rápida tiene que ser comida basura o chatarra. Lo importante es la calidad del producto y el equilibrio del menú.
A la vez, los mismos locales de comida rápida ofrecen opciones como ensaladas, pizzas veganas, etc.

Así mismo, también se pueden elaborar productos típicos de comida rápida en casa como hamburguesas (ver aquí receta de hamburguesas caseras y otros bocadillos y sándwiches)  o pizzas (ver aquí recetas de pizzas caseras), de modo que al controlar qué ponemos, podemos hacerlos más saludables. Incluso podemos reducir la grasa de unas patatas fritas haciéndolas al horno (ver aquí receta de patatas fritas al horno).

Y si tomamos literalmente el concepto de comida rápida desde la vertiente del ahorro del tiempo. Hacer unas pechugas de pollo o unos filetes de pescado a la plancha acompañados de una ensalada, unas verduras asadas, etc. tampoco tiene por que llevar mucho tiempo entre fogones.